Inclán Brutal Bar

Este restaurante se ha convertido en uno de los más extravagantes e inusuales en Madrid porque en un solo espacio puedes cenar, tomarte un cóctel y disfrutar de tres ambientes muy diferentes. Se encuentra situado detrás de la Plaza de Santa Ana, a solo unos minutos de la Puerta del Sol y a un paso del Callejón del Gato, ese rincón madrileño que tanto apasionaba a uno de los más ilustres nombres de las Letras españolas: Valle-Inclán. Por supuesto, han elegido a don Ramón María del Valle Inclán como motivo para que su obra y su figura se revalorice.

El chef Joaquín Serrano es el artista detrás de la cocina. De Marbella, se formó en la Escuela de Gastronomía y Hostelería de Toledo. Ha trabajado en lugares como “Celler de Can Roca”, “Club Allard”, “Fismuler”, “Calima”, “Albora”, “Kabuki Wellington” y “Efímero”. Un chef que descubre nuevos ingredientes y texturas y los fusiona para crear platos extraordinarios.

La apuesta por el producto nacional es uno de sus aciertos, eso sí fusionando platos de España con otros sabores del mundo. El menú incluye recetas rompedoras, reconocibles y que activan las ganas de querer volver a probarlo. La presentacion de sus platos es lo que más llama la atención de los comensales gracias a la vajilla de los platos y cócteles que ha diseñado José Piñero (El taller de Piñero). Cada plato es una sorpresa de presentación. Tuve la oportunidad de probar la burrata con emulsión de albahaca y Asian Mary, zamburiñas a la brasa con salsa Kimchi, croquetas de jamón, bao de costilla de cerdo confitada, bao de pato con salsa de hoisim, tartar de atún y aguacate, y para finalizar, la tarta de queso ahumada.

Desde su apertura, Inclán Brutal Bar siempre ha colaborado con el proyecto AUARA. Siempre ha destinado una parte del beneficio del restaurante a esta acción social. AUARA tiene como proyecto llevar agua potable a los lugares más pobres del mundo gracias a la creación de pozos. El 100% de los dividendos de AUARA tiene este fin sostenible.